En el mundo empresarial y contable, existe un documento ampliamente utilizado, aunque muchas veces confundido: la factura proforma. A diferencia de una factura ordinaria, esta no tiene validez fiscal ni contable. Según explicó el portal especializado Perucontable, se trata de una herramienta que funciona como una oferta comercial o un borrador de factura, y que es muy usada por emprendedores, empresas y profesionales autónomos.
Una factura proforma se emite cuando ya se ha realizado un pedido, pero el pago aún no se concreta. En esos casos, no se emite una factura definitiva, sino este documento provisional que sirve como compromiso de compraventa, aunque sin valor tributario.
Para evitar confusiones, la factura proforma debe indicar explícitamente que es «proforma» y tener una numeración distinta al sistema oficial de facturación. Aun así, incluye información similar a una factura común: fecha, datos del emisor y del cliente, descripción del producto o servicio, precios unitarios, base imponible, IGV y precio total.
Otro escenario donde es común su uso es en operaciones internacionales, especialmente cuando se requiere un documento referencial para trámites aduaneros, donde se necesita saber el valor aproximado de los bienes que serán importados o exportados.
Este documento también es relevante en el ámbito logístico y de transporte, ya que permite planificar con anticipación el envío y recepción de mercancías. Las empresas logísticas pueden usar la factura proforma como base para calcular fletes, seguros, requisitos aduaneros o reservas de espacio en almacenes, facilitando la coordinación entre el proveedor, el transportista y el cliente final. Perucontable aclara que este documento no sustituye una factura legal y su función es estrictamente informativa y comercial. Desde Melvan, seguimos informando sobre las herramientas clave que facilitan la gestión comercial, logística y contable en el país, acercando el conocimiento a quienes mueven el motor del transporte y el emprendimiento en el Perú.
